La vida simplemente – Óscar Castro

lavidasimplementeUn momento culmine de la lectura es cuando el libro embruja y no hay ganas de detener la lectura hasta haber acabado la ultima pagina… Me paso con este libro.

Siento enorme respeto por los escritores que a lo largo del tiempo han tenido el compromiso de hacer ficción hechos cotidianos —suena extraño—, en cierta forma hacer política desde las letras, del hecho de tener un discurso no propiamente desde el discurso del personaje, sino que desde la historia misma. y esto lo podemos descubrir cuando una novela es de frenton visceral, pero no en la burda visceralidad falsa, sino que en el visceralismo de la vida misma, el día a día, y esta novela es de frenton cruda, cruda por el hecho de los obstáculos que enfrenta nuestro protagonista, el pequeño Roberto quien en la primera parte de la obra es un callejero que pasa gran parte del día en el prostíbulo de la Vieja Linda, pasa allí porque el sitio le llama la atención, pero no comprende a cabalidad lo que allí se pasa día tras día, Tambien tiene una amiga, Berta, una pequeña que vive en un conventillo y es quien le cuenta sus primeras historias, historias que ella leía para él y que al paso de la novela él compra para ella, para escucharle pues había algo en su voz que le agradaba mucho, pero paso mas tiempo y Roberto se desintereso de esa amistad tanto por las burlas de quienes en ese tiempo eran sus “amigos” y también porque vertiginosamente la vida le enseñaba ya aquellas lecciones que aprende quien empieza a madurar y a desarrollar los primeros síntomas de la entrada a la transición de niño a hombre cuando conoció el amor carnal con Hortensia, una prostituta a quien comenzó a frecuentar y quien le rompió el corazón por primera vez, Después de esto Roberto comprendió que era momento de cambiar el rumbo.

En la segunda parte Roberto conoce mas su ciudad y quedo vislumbrado con la biblioteca de la ciudad y tras mucho pensarlo un día decide hacer una expedición a este lugar, pues la lectura le permitió conocer otro universo, y en esta habitaban todos los libros, ya armado de valor y después de dar los primeros pasos, sintió la mirada de todos quienes examinaban a ese pequeño harapiento y sucio, pero fue el bibliotecario quien lo acogió y lo hizo sentir uno mas allí y despues de unas cuantas preguntas supo este que Roberto solo tenia deseos de leer, pues gustaba mucho de la lectura. Después de esto y en una conversación el bibliotecario —que para ese tiempo sabemos ya que era un escritor— se entera este que Roberto es familiar de un hombre Importante en la ciudad.

Un día este hombre importante visita la humilde casa de Roberto y le ofrece a la madre la educación de Roberto, a lo que esta acepta… El primer dia de clases Roberto se entera que es matriculado en el Instituto Marista (un colegio donde iban niños ricos) y aqui siente el peso de la discriminación, pero eso no impide que Roberto se destaque a pesar de su condición inferior, inclusive del trato vejatorio que recibe de parte de uno de los profesores al verse humillarlo por llevar el uniforme gastado y la imposibilidad de tener uno nuevo por la falta de recursos, también traba amistad con Edilberto quien un día lo invita a jugar a su casa y nuevamente recibe la humillación tanto del pequeño como de los mayores al hacerlo recitar y después de terminada la escena uno de los adultos le da una moneda, como forma de propina o algo así, ademas de la tremenda lastima que siente la mama de Edilberto… la enorme distancia que separa abismalmente a seres nacidos en distinta cuna.

Nuevamente el joven Roberto vuelve a saborear las flores del amor y nuevamente es herido por el rechazo, pero en el colegio termino siendo el primero permitiendole presentar exámenes para ingresar a  Primero de humanidades.

La obra finaliza con un ofrecimiento del Tío de Roberto para mudarse al campo y trabajar para este tío en su molino, Herido y enamorado Roberto recibe el rechazo mencionado antes y ya cuando se muda hacía el campo es que ve a esta chica con otro, ademas de ver como se burlaban de la pobre familia que se mudaba.

Una pieza hermosisima, que nunca pierde la esperanza, a pesar de todo lo malo que pueda haberle traído la vida al pequeño Roberto, donde se marca muchísimo ciertas espíritu que me viene a parecer muy ácrata o anarquista… aunque lo que aquí importa es la  hermosa historia contada.

Este libro me recordó al mejor Manuel Rojas, a Baldomero Lillo y un poco menos a Gonzales Vera.

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